lunes, 9 de marzo de 2020

Ciento Diecinueve: "Apoyar" la Equidad es también CONSTRUIRLA


Es cierto, la mujer lleva años integrada a los espacios de trabajo. Desde el punto de vista de las organizaciones, sin embargo, falta que:

- Sea considerada en ámbitos radicalmente masculinizados.
- En el mismo rol de un hombre, gane lo mismo.
- Pueda llegar de manera masiva a cargos de dirección. Sigue habiendo un techo.
- Haya procesos de reclutamiento y selección paritarios (con cuaternas de 2 y 2, por ejemplo).
- Se reintegre de manera gradual si ha decidido ser madre, para que no se sienta desplazada ni candidata al despido, al volver.

Desde el punto de vista individual (depende de cada uno de nosotros), tenemos varios pendientes. Y uno en particular, se encuentra a la raíz del abuso permanente respecto al rol de la mujer en nuestra sociedad: la inexistente corresponsabilidad en el hogar.

Muchísimas mujeres en Chile (la mayoria) terminan su jornada laboral en una empresa, toman una micro, el metro y llegan a casa para cumplir una "doble jornada", cocinando, cuidando niños, planchando, mientras papá se dedica a ser atendido (o, simplemente, abandonó el hogar).

¿Qué estamos esperando los hombres para dejar de "apoyar la igualdad" y comenzar a HACER cosas concretas para volverla una realidad en el espacio hogareño?#8M #EquidaddeGénero #DíadelaMujer #Masculinidades

jueves, 13 de febrero de 2020

Ciento Dieciocho: El Buen Papá


Eran las señoras de antes las que hacían ese tipo de juicios. Bueno, ahora que son abuelas o bisabuelas, lo siguen haciendo. “Esteban es un buen papá. Se preocupa tanto de los niños”, suele ser su frase típica en una conversación en que cuesta ser contraparte. ¿Qué puede decir uno? Me encantaría preguntar por el criterio implicado en ese juicio, pero qué va. Uno asume, finalmente, que se trata de una opinión anclada en otra época.

¿Qué es ser hoy un buen papá? La pregunta es fácil, las respuestas difíciles. Desde mi humilde perspectiva, hay una diferencia notable entre destacar como papá en una cultura en que la paternidad es precaria y realmente hacer el trabajo de ser padre, con todo lo que ello implica en la vida de un hijo/a (o hijas/os).

¿Qué tan buen papá es alguien que comparte con sus hijos los fines de semana, porque llega tarde de lunes a viernes? Podríamos decir que es buen papá, porque hay un porcentaje inmenso de hombres que ni siquiera tuvieron la dignidad de quedarse a aprender a serlo. Todas/os conocemos a alguien, amiga o familiar, que es mamá en soledad, porque nunca más vio al responsable biológico del niño/a. Somos un país de “abandonadores”, una tendencia lamentable de América Latina, en general.

¿Es una buena mamá la mujer que comparte con sus hijos los fines de semana, porque llega tarde de lunes a viernes? La sociedad en que seguimos viviendo dirá que es una pésima madre; que los hijos son su prioridad; que no tiene la naturaleza de la maternidad. Cruel, pero cotidiano. Eso pasará incluso si el padre fue el que asumió ese rol. Una mayoría (no todos baby boomers), dirá sobre él: “pobrecito, está haciendo un rol que no es el suyo”. Y agregará “que gran papá es”. Y a ella, en su próxima entrevista de trabajo, alguien le preguntará “¿tiene hijos o desea tenerlos?”.

Yo llevo casi 11 años de papá; he dedicado horas, días y semanas de mi vida a trabajar en mi paternidad para estar a la altura. He escrito durante 8 años este blog, pensando en compartir experiencias, visiones y urgencias del rol. Publiqué un libro y me invitan frecuentemente a hablar sobre crianza desde el punto de vista masculino. ¿Soy un buen papá? En lo absoluto. Sí puedo decir con certeza que dejo el alma en el esfuerzo. Que lo disfruto.

Hoy tengo más claro que antes, que sigue habiendo voces critican y no entienden la lógica de roles que tenemos con mi compañera de vida. Y es que no hay lógica. El que tiene la posibilidad, asume la responsabilidad. Y lo hace pensando en el bienestar de todos, no en el propio. Y eso sí que lo cuento con orgullo, ¿cuántos hogares en este país pueden decir lo mismo que decimos nosotros? En realidad, muy pocos. ¿Cuántos logran sostenerlo en el tiempo? Menos aún.

No sé quién es “el buen papá”. Pero sí tengo claro que no es aquel que cumple medianamente bien los roles “históricamente femeninos”, como lavar la loza o cocinar. Lo que hace, en realidad, es lo mínimo que uno espera de alguien que trae un hijo al mundo. De hecho, también diría que es lo mínimo que uno espera de alguien a quien eligió como pareja. Aunque ¿quién soy yo para criticar las razones de cada uno para decidir con quién hacer su vida?



martes, 3 de diciembre de 2019

Ciento Diecisiete: Circuncidar el Futuro


Con estupor he visto circular en redes sociales el aviso de una clínica privada chilena promocionando sus servicios para la “circuncisión infantil”. Con 41 años, 3 hijos y una década escribiendo sobre crianza, me parece justo y necesario usar esta voz, que ustedes han honrado con su fidelidad, para gritar muy fuerte que LA CIRCUNCISIÓN ES MUTILACIÓN. Y que me disculpe la tradición milenaria de alguna religión, pero lo es. No es una cuestión “natural”.

En pleno estallido social por condiciones más justas para vivir, este tipo de “ofertas publicitarias”, creo que se guían por la misma lógica que nos ha llevado a la crisis actual. Eso de hacer negocio con las necesidades de las personas.

La estrechez del prepucio, que no deja asomar la punta del pene, se llama fimosis. Y fue históricamente corregida mediante ejercicio mecánico. Y cuando ya se había hecho demasiado tarde para dicho proceso, con una brevísima incisión en la piel del prepucio, se solucionaba el problema para siempre.

Ahora veo un aviso publicitario que vende la circuncisión completa, como la “solución definitiva a los problemas de higiene”. ¿Es en serio? Esa solución siempre ha existido: se llama agua + jabón todos los días. Es una institución médica, que se supone seria, vendiéndonos el “sillón de don Otto”. ¿Qué viene luego? ¿Sacarnos todos los dientes para evitar las caries?

Y de este lado, el de los usuarios/pacientes, tenemos una situación bien particular. Dado que nos falta largo trecho por llegar a una verdadera corresponsabilidad en la crianza, la persona que toma las decisiones respecto a esta situación termina siendo la mamá…No cabe duda que con buena intención, pero asumiendo la recomendación médica como final. Dejando afuera la perspectiva masculina.

Desde que emergió con fuerza el necesario movimiento feminista, he visto pasar un montón de bromas y chistes respecto al desconocimiento que tenemos los hombres respecto al placer femenino. Y me he reído de buena gana, porque muchos me identifican y la mayoría apunta a incompetencias reales que tenemos los hombres en relación a cómo viven el sexo las mujeres.

Con esto de la circuncisión, he descubierto que ellas también desconocen mucho respecto al placer sexual de un hombre. Una mamá que decide la circuncisión completa, está condicionando para siempre la vida íntima de su hijo, pero parece que en su análisis no está incluyendo esa variable. Existen casos documentados de traumas, bloqueos e incluso, intentos de suicido, por las consecuencias que ha acarreado a algunos hombres una operación en la que no tuvieron posibilidad alguna de decidir. Ni siquiera opinar.

En concreto: para un hombre esta operación significa, con el tiempo, la pérdida completa de la sensibilidad en el glande (cabeza del pene), lo que limita en un porcentaje importante, el tipo de experiencias que podrá incorporar en su futura vida sexual.

Es cierto, son niños, tienen 2, 3, 4 años, pero todos algún día serán adultos. Todos querrán vivir sensaciones plenas. Todos querrán tener la certeza de que nadie les limitó el futuro. ¿Por qué no considerar una segunda, tercera, o cuarta opinión, para esta importante decisión?