lunes, 18 de mayo de 2026

Ciento Treinta y Cinco: Una Victoria Pírrica

Cuando los triunfos tienen un alto costo para el vencedor, les llamamos “pírricos”, recordando a Pirro, rey griego que obtuvo una recordada victoria, aunque terminó con su ejército diezmado.

La nueva ley que prohíbe el uso de dispositivos tecnológicos en espacios educativos ha sido celebrada de manera transversal por madres y padres agobiadas/os por una época que nos exige mucho desde lo laboral, quedando la crianza supeditada a las posibilidades que nos da el contexto.

¿Prohibir los celulares en el colegio es realmente un triunfo? ¿O es más bien una inmensa derrota para quienes hemos decidido tener hijos/as? En la práctica, significa que no fuimos capaces de resolver el tema desde nuestra propia manera de enseñar y ejercer la autoridad. No pudimos transferir autonomía y criterio a nuestros jóvenes, para que fueran ellos quienes administraran su relación con la tecnología.

Perdón si se confunde autocrítica con negatividad. Es muy probable que la ley tenga un efecto positivo en la relación de todos los estamentos involucrados, sin embargo, los desafíos parentales no terminarán ahí. Y nuestra autoridad seguirá desvaneciéndose en beneficio del presente y perjuicio del mañana (de nuestros hijos/as).

Quizá sea una victoria, porque se logró un objetivo que potenciará el proceso educativo.  Aunque yo agregaría que es pírrica, pues quedamos profundamente dañados en nuestro rol de mamás y papás y frente a un desafío inmediato: ¿qué hacemos para que esos jóvenes que llegarán a casa ávidos y con angustia por carencia de pantallas, no las utilicen hasta la hora de dormir?